Reglas de O Sensei

La alegría de practicar

Kishomaru Ueshiba, el hijo del fundador del Aikido, cuenta que desde sus comienzos, el Aikido prefirió no limitar a sus alumnos con demasiadas reglas y normas. Se sentía que no eran necesarias porque los alumnos venían al dojo por propia iniciativa, y la mayoría buscaba algún objetivo a través del entrenamiento en  Aikido. Por tanto, se podía esperar de ellos que observaran el modo correcto de comportarse. Esta actitud básica defendía el principio de no rehusar nunca la entrada a nadie que deseara venir y de no acosar nunca a aquellos que se marchaban. Los que habían elegido venir desearían observar naturalmente la etiqueta del  dojo, y los que se iban no tendrían necesidad de sus normas y reglas. Más que atar innecesariamente a los alumnos, la tendencia era dejar que los acontecimientos tomaran su curso natural. Una razón para recalcar lo que era natural, era el hecho de que cuando el Fundador fue instado, por primera vez, a abrir un dojo de Aikido, sus alumnos originales eran hombres de sentido común, maduros, y de tal experiencia que eran líderes reconocidos en sus campos. Siendo gente con un gran sentido de la responsabilidad y del decoro, no parecía existir ninguna razón para someterlos a códigos de comportamiento en el dojo. El Fundador no aceptaba a cualquiera; entrevistaba personalmente a cada uno y era muy selectivo. Ningún factor externo podía influir en la elección de sus alumnos, y una vez que se permitía a una persona entrar en el dojo, éste se topaba con el riguroso programa de entrenamiento. En cierto sentido, debido a la exigente disciplina que se requiere para practicar Aikido, los alumnos, aunque no estaban atados por normas y reglas, adquirían una carga mucho más pesada; pero la aceptaban de buena gana. Pronto, y debido al incremento del número de alumnos, surgieron peticiones de reglas para el dojo. En una ocasión, en la que los alumnos de más edad fueron a ver al Fundador para pedírselas, éste sonrió y dijo: «¡Bien. Parece que los tiempos han cambiado!». Entonces rápidamente escribió los siguientes seis preceptos y se los dio a sus alumnos. Dichos preceptos fueron conocidos como las «Advertencias en la Práctica del Aikido».

Tomado del libro, “El espíritu del Aikido” del segundo Doshu Kishomaru Ueshiba.

Reglas de O`Sensei para entrenar Aikido (versión actualizada por el segundo Doshu Kishomaru Ueshiba)

  1. El Aikido decide la vida y la muerte en un solo golpe, por ende los estudiantes deben seguir cuidadosamente la enseñanza del maestro y no competir para ver quién es el más fuerte.
  2. El Aikido es el camino que enseña como uno puede enfrentarse a varios enemigos. Los estudiantes deben entrenarse para estar alertas no sólo al frente, sino a los lados y atrás.
  3. El entrenamiento debería conducirse siempre en una atmósfera agradable y alegre.
  4. El instructor enseña sólamente un pequeño aspecto del arte. Sus aplicaciones versátiles deben ser descubiertas por cada estudiante a través de la práctica y entrenamiento incesantes.
  5. En la práctica diaria primero comienza por mover tu cuerpo y luego avanza a una práctica más intensa. Nunca fuerces nada de manera anormal o irrazonable. Si esta regla se obedece, incluso la gente mayor no se lastimará y ellos podrán entrenar en una atmósfera agradable y alegre.
  6. El propósito del Aikido es entrenar el cuerpo y la mente, y producir gente sincera y responsable. Ya que todas las técnicas deberán transmitirse de persona a persona, no las reveles al azar a otros, ya que esto puede conducir a que sean utilizadas por rufianes.

Reglas de O`Sensei para entrenar Aikido (versión original de 1935)

  1. El aikido correcto no puede llegar a dominarse si uno no sigue estrictamente la enseñanza del instructor.
  2. El aikido como arte marcial se completa si estamos alertas a todo lo que sucede a nuestro alrededor y no dejamos ninguna apertura vulnerable (suki).
  3. La práctica se convierte en alegre y agradable una vez que uno ha entrenado lo suficiente como para que el dolor no le moleste.
  4. No te quedes satisfecho sólo con lo que te han enseñado en el dojo. Debes constantemente digerir, experimentar y desarrollar lo que has aprendido.
  5. En la práctica, uno no debería nunca forzar las cosas de manera innatural o irracional, sino que debería emprender el entrenamiento adecuado a su cuerpo, condición física y edad.
  6. El propósito del aikido es desarrollar el verdadero ser humano. No debería utilizarse para exhibir el ego.

Adendum del Segundo Doshu, Kishomaru Ueshiba a las reglas originales de O´Sensei

  1. El Aikido correcto nunca puede dominarse a menos que uno siga estrictamente la enseñanza de los instructores.
  2. El Aikido como arte marcial se perfecciona por estar alerta a todo lo que ocurre a nuestro alrededor y sin dejar entradas vulnerables (suki).
  3. La práctica se vuelve alegre y agradable una vez que uno ha entrenado lo suficiente para no ser molestado por el dolor.
  4. No estés satisfecho con lo que se enseña en el dojo. Uno debe digerir constantemente, experimentar y desarrollar lo que uno ha aprendido.
  5. Uno nunca debería forzar las cosas de manera anormal o irrazonable en la práctica. Uno debería asumir un entrenamiento adecuado a su cuerpo, condición física y edad.
  6. El objetivo del Aikido es desarrollar el verdadero ser humano en uno. No debería ser utilizado para desplegar ego.